Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
La desconfianza y descredito social que padecen los políticos mexicanos se debe, principalmente, a su tendencia a la mentira y la hipocresía.
Lo mismo aplica para legisladores, alcaldes, gobernadores, y todo espécimen que ejerce un cargo de elección popular.
Con tal de allegarse simpatías ciudadanas no dudan en recurrir al engaño.
Por eso la gente no confía en ellos, ni cuando andan en campaña ni mucho menos cuando ya se instalan en su encargo.
La mejor referencia de ello la tenemos ahora con los diputados locales del PRI, que en su desesperación por reivindicarse con los tamaulipecos no le pensaron tantito para caer en una incongruencia abismal.
Resulta que, el pasado miércoles, presentaron ante el Pleno Legislativo una iniciativa de decreto para eliminar la tenencia vehicular en Tamaulipas.
De risa inevitable la acción legislativa que leyó , a nombre de su bancada, el diputado Anto Adán Marte Tláloc Tovar García.
Dicen los priistas que el cobro de ese impuesto no tiene razón de ser porque, además de lastimar la economía de los tamaulipecos, afecta a la industria automotriz nacional y favorece el contrabando de vehículos americanos con todas las implicaciones que ésto genera.
Argumentan, además, que tener un automóvil dejó de ser un lujo ya que para muchas familias es en realidad una herramienta de trabajo.
Descalifican , también, el pretexto gubernamental de que eliminar la tenencia terminara afectando a muchas familias porque los 400 millones que se obtienen por ese impuesto se destinan a obras de beneficio social.
En todo lo que dicen tienen razón los tricolores.
El problema está en que caen en esa incongruencia e hipocresía que tanto detestamos los ciudadanos en un político.
¿Por qué hasta ahora en que ya no son Gobierno quieren desaparecer la tenencia?.
¿Por qué no lo hicieron ellos cuando fueron Gobierno?
Esos mismos argumentos que ahora esgrimen en su iniciativa, fueron exactamente los mismos que les daban los diputados de oposición del PAN y PRD, cuando en al menos las dos legislaturas anteriores promovieron sendas iniciativas exigiendo desaparecer la tenencia.
Y, sin embargo, siempre dijeron “no”. Hicieron uso de su mayoría en el Congreso para desechar cualquier intento al respecto.
Por eso y mucho más no les queda venir a envolverse en esa bandera de defensores de la sociedad.
Definitivamente la tenencia debe desaparecer, pero no porque los priistas lo digan o lo pidan. Así debe ser porque se trata de un impuesto injustificado. Solo por eso.
EL RESTO.
Va de nuevo: se avecina una “limpia” en las Magistraturas del Poder Judicial del Estado.
Ojala y sea para bien. Es decir, que sea para sacar a quienes llegaron al cargo por mero influyentismo y no por méritos y capacidades.
Esperemos entonces, que los sustitutos de quienes salgan si reúnan esos atributos. Que sea un auténtica dignificación del sistema de impartición de justicia.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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