CIUDAD DE MÉXICO.
Pachuca y América midieron fuerzas previo su participación en la liguilla y acabaron por darse cuenta de que están listos para competir con cualquiera por la corona. Regalaron un empate de 3-3 digno de aplauso y con picos de buen futbol que les da para pensar en grande.
Los dos clubes llegarán finos a la Fiesta Grande, aunque en el caso de las Águilas existe el plus de que lo hará con una racha de siete juegos sin caer con Ricardo Antonio La Volpe y con Carlos Darwin Quintero recuperado. Tras dos meses inactivo, el colombiano dio dos asistencias de gol y llevó a su club a sortear en un partido bravo.
Fueron 15 minutos de desconcierto del equipo azulcrema los que llevaron a los Tuzos a tomar la ventaja en el partido y a verse como uno de los candidatos más en forma a la corona. Ahí pareció que sería una victoria fácil, aunque acabó por ser distinto todo.
Hirving Lozano explotó a gusto la banda izquierda, rebasó cada vez que quiso a Edson Álvarez, y abrió la llave para que se encaminara el resultado. Primero originó un tiro de esquina que derivó en un autogol de propio Álvarez y después asistió a Franco Jara para que sacara un zurdazo imposible para Moisés Muñoz.
El América agradeció su fortuna y la falta de contundencia del cuadro local para no salir más golpeado en la primera parte. Incluso, sin que se esperara, encontró un gol en la primera ocasión que tiró al arco, ya en el minuto 41 vía Silvio Romero, quien empujó el balón tras ser asistido por Carlos Quintero.
En la complementaria, le tocó a las Águilas tomar el rol protagónico, gracias al desconcierto local y la pasividad que mostró Diego Alonso en el banquillo. Tomaron el balón, insistieron y encontraron, no sólo el empate, sino también una remontada momentánea. Romero marcó de nuevo tras ser asistido por Quintero (73’) y Michael Arroyo, en tiro libre, puso el 3-2 (75’).
Entonces, Pachuca se refugió en su orgullo para rescatar la igualada. Golpeado, con el pecho por delante, empujó hacia el arco azulcrema hasta lograr el empate en un cobro de tiro penal ejecutado por Jara (87’). Un buen cerrojo para un partido digno de liguilla.




