Por Azahel Jaramillo Hernández
Uno.- Ya quedó atrás la guerra electoral en que los tamaulipecos elegimos nuevo Gobernador, nuevos presidentes municipales y nuevos diputados. Atrás quedó la guerra electoral donde hubo de todo: lodo, deserciones y hasta propuestas interesantes. Ganaron los azules la gubernatura, se repartieron con el PRI las 43 presidencias municipales y se quedaron con el control del Congreso.
La Democracia se impuso, pues. Hasta ahí todo muy bien. Lo muy lamentable es que a la “guerra electoral” siga ahora la “guerra política”. Y tenemos 3 casos.
En el ayuntamiento de Victoria que preside el tricolor Oscar Almaraz hay guerra. Y la protagonizan el regidor tricolor Arizpe y el secretario del ayuntamiento Núñez Montelongo.
En el municipio de Río Bravo el alcalde tricolor Juan Diego Guajardo Anzaldúa inició una pelea legal para que la Comapa de esa población pase a control del Municipio y no del Gobierno del Estado, como ahora se encuentra. Dice que se inspira en la lucha legal que hace unos diez años emprendió un—entonces — joven alcalde de Reynosa, Francisco García Cabeza de Vaca (hoy Gobernador de Tamaulipas). El alcalde Guajardo Anzaldúa nunca hizo ningún intento de negociar, de solicitar, de dialogar. Para nada. Guajardo se fue por la libre (y eso es que es ya la segunda ocasión que es presidente municipal de Río Bravo. Muy bravo, Guajardo Anzaldúa dio una conferencia de prensa en la que no aceptó preguntas, donde anunció que había empezado un pleito legal en los tribunales contra Gobierno de Tamaulipas, reclamando el control y la posesión de la Comapa de Río Bravo.
Pero esos dos pleitos no son nada como el pleitazo que se trae la alcaldesa panista de Reynosa, doctora Maki Esther Ortiz Domínguez a quienes sus regidores –también azules como ella– se le sublevaron por la designación de unos fuereños como funcionarios municipales. Los regidores le fueron a dar a queja a los diputados azules, quienes prestos, sin hablar con la alcaldesa—que repito es de su mismo partido, que es el PAN—la condenaron sin escucharla, —y le dieron una fuerte reprimenda en la más alta tribuna del estado, que es el Congreso de los Diputados. Hasta la trataron como si fuera opositora, adversaria de otro partido, y pues resulta que todos ellos, incluidos los funcionarios fuereños son azules. No cabe duda la sabiduría del dicho: “Cuando la perra es brava hasta los de casa muerde”.
El caso es que no vemos disciplina en el caso del ayuntamiento de Victoria, no vemos capacidad de negociación en el caso del pleito por la Comapa Victoria, y menos entendemos el pleitazo que se traen los panistas en Reynosa. En ninguno de estos casos se percibe que se abone, que se busque la conciliación, la negociación, el arreglo. Esto es una desatada guerra política, que en nada ayuda, y en nada favorece el proyecto de trabajo de nuestro Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
Y eso es lamentable por el lado que se le quiera ver. Y es que en estos momentos todos los actores políticos del estado deberían estar atareados trabajando por el engrandecimiento de los municipios y del Estado, y no como ahora lo hacen que andan atareados echando pleito.
Ya lo dijo el gran pensador y luchador panista ingeniero Manuel Jesús Clouthier Rincón: “El mejor lubricante que tiene la economía– bajo cualquier signo político– es la paz y la tranquilidad”.
Dos.- Es un ambiente de paz, de colaboración, de trabajo en equipo como saldremos adelante. Por ello es de aplaudir que luego de las intensas lluvias registradas en el sur del estado, la Secretaria de Salud de Tamaulipas Lydia Madero García, haya anunciado el despliegue de 10 brigadas médico-epidemiológicas para hacer frente a la contingencia.
Desde temprana hora se mantuvo estrecha coordinación con autoridades de Protección Civil y los alcaldes de Tampico, Madero, Altamira y Aldama. Todo con el afán de atender las demandas de salud de forma organizada y oportuna.
Mientras tanto, los Hospitales General de Tampico y Civil de Madero laboran al cien por ciento de su capacidad y sus servicios de urgencias prevén la habilitación de espacios y camillas en caso de ser necesario.
También se dispuso de unidades de la Secretaría de Salud para apoyar en la evacuación de personas en zonas de riesgo en Altamira y Madero.
Las brigadas epidemiológicas estarán atentas para otorgar atención médica, de enfermería y medicamentos a las personas refugiadas.
Finalmente, informó que las jurisdicciones sanitarias de Tampico y Altamira estarán en reunión permanente para atender a la población que lo requiera.
Se recomienda a la población extremar precauciones para evitar enfermedades, contagios y epidemias. Con todo es de reconocer la prontitud con que se empezó a trabajar tras el diluvio.
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??Azahel Jaramillo Hernandez
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