José del Carmen Perales Rodríguez
El trabajo que ha comenzado a realizar la señora Mariana Gómez de García Cabeza de Vaca al frente del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia -DIF- Tamaulipas, lleva el sello de la humildad de quien conoce realmente el sentir de los más desprotegidos, de quienes no saben si al día siguiente tendrán algo para comer, eso es lo que se extrañaba en una dependencia que fue diseñada precisamente para esas tareas.
Todo indica que atrás quedaron las poses de perdonavidas y las miradas por encima del hombro, los eventos a escondidas bajo la óptica de que todos los que buscábamos cubrir nos convertíamos en sospechosos, en indeseables, hasta ahora el diálogo ha fluido con el debido respeto, claro está, pero a la vez con la disposición que se debe tener en ese tipo de puestos.
Sin embargo lo mejor de esta nueva época que se vive en el DIF Tamaulipas es que la señora Mariana seguramente se convertirá en ejemplo para sus 43 homólogas municipales, sobre todo en lo que se refiere a las fotos posadas para simular un acercamiento que francamente en muy contadas y honrosas excepciones se dio, de ahí la esperanza de que ahora todo será diferente: altruismo y asistencia reales, naturales, comprometidas.
Desde luego habrá quienes se resistan a dejar el viejo modelo del glamur en medio de la pobreza y de un sinfín de carencias, de subirse al primer ladrillo que encuentren para desde ahí dar rienda suelta a su mareo, sin embargo el antídoto les llegará de forma dolorosa en cada visita de la Primera Dama estatal, porque sin regaños sino simplemente con el ejemplo les marcará la pauta.
Otra bondad que traerá este nuevo modelo sin duda será quitarle el freno de mano a cada área del DIF estatal, en donde el elitismo opacó a personal con capacidad profesional, conocimiento pero sobre todo con dotes de humanismo que ahora podrá coadyuvar a darle un nuevo rostro a esta institución que es esperanza de miles de tamaulipecos.
Señora Mariana, en Tamaulipas los más necesitados quieren dejar de ser tomados en cuenta sólo para la foto y justificar el gasto, los abuelos ansían sentirse nuevamente entendidos y atendidos, usted es su esperanza.
APUNTE.- La señora Patricia Quintanilla de De la Torre, presidenta del DIF Llera, le ha dado un giro total a la labor que como primera dama le corresponde en esa región en donde los llerenses sólo vieron pasar los apoyos para los mismos de siempre, aunque también hubo muchos que se quedaron fuera porque, aseguran, no todo el recurso se repartió.
Paty de De la Torre ha mostrado una sola faceta, más bien la única que tiene: la sencillez, dote que comparte con su esposo el alcalde Héctor de la Torre Valenzuela, pues a pesar de recibir en quiebra las finanzas municipales, ha sacado adelante los compromisos que engloban las necesidades más sentidas de sus gobernados.
Saben que la tarea está difícil, que van contra corriente, pero no le han sacado la vuelta y eso es lo que valoran sus coterráneos: el diálogo franco, tener quién los escuche y les ayude a acabar con carencias ancestrales a las que les han sacado la vuelta porque no se ven ni son de relumbrón.
Otro enemigo oculto son las obras fantasmas de las que nadie se quiere responsabilizar pese a lo notorio del engaño, Paty y Héctor saben que lo mejor es tener la conciencia tranquila porque así no tendrán que irse de su terruño, eso en el campo se valora y mucho.
PENDIENTE.- Y cuatro palabras que calman a miles: «No hay despidos masivos», ahora falta que tampoco sean injustificados. Digo.
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