Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Salvo algunas excepciones, la mayor parte de los Ayuntamientos de Tamaulipas le han regateado, y le siguen regateando, los apoyos presupuestales al área de Protección Civil.
Le invierten a todo, hasta al hermoseo de las plazas públicas y al festejo de fiestas cívicas, como las Patrias que vienen, donde se derrochan millones y millones de pesos, pero cuando se trata de autorizar recursos para medio equipar a las corporaciones encargadas de auxiliar a la población, les duele el codo.
El tema parecería trivial, pero no. Por el contrario, en una entidad como la nuestra con tanta inestabilidad climatológica, pero sobre todo en rápido crecimiento poblacional, resulta irresponsable e incomprensible, que los gobiernos sean tan tacaños a la hora de fortalecer el rubro de Protección Civil.
Para ejemplo, basta uno: el de Ciudad Victoria, con su cuerpo de Bomberos.
Hoy, y desde hace muchísimos años, el llamado Heroico Cuerpo de Bomberos capitalino ha venido trabajando prácticamente con las “uñas”.
A la insuficiencia de personal, (que están salvando con un grupo de voluntarios), hay que sumarle la “chatarra” de parque vehicular que usan para sofocar los incendios o para atender cualquier otra emergencia social.
Pero, además, en materia de capacitación el desinterés es absoluto. Los Bomberos trabajan bajo un empirismo total que muchas veces puede ser hasta riesgoso para ellos mismos y para quienes buscan su auxilio.
Le insisto: ese es un solo ejemplo, porque en iguales o peores condiciones se hallan casi todos los cuerpos de Protección Civil municipales, entre cuya estructura se incluye, por supuesto, a los Bomberos.
Ese abandono oficial hacia esa esa área encargada de la protección a la población se ha vuelto crónico, porque de eso solo se habla cuando ocurre un desastre climatológico. Mientras no nos afecte una inundación , una sequía o una tragedia por causas humanas, nadie se acuerda de los Bomberos ni de las instancias de Protección Civil en general.
Ojalá y que las nuevas administraciones, municipales y estatal, que inician su ejercicio a partir del uno de octubre, traigan una visión diferente de las cosas. La seguridad y protección de la ciudadanía debe estar a la cabeza de las prioridades de un Gobierno.
De paso, sería sano además que al momento de designar a los titulares de esas instancias, se privilegie perfiles expertos en el tema.
Sería lamentable seguir recurriendo a la práctica de las últimas administraciones , que colocaron al frente de las áreas de Protección a Civil a personajes cuyo único mérito era tener un amigo cercano a las jerarquías del poder.
Pero ese es otro tema, que merece trato especial.
EL RESTO.
POR CIERTO, la denuncia del comandante de los Bomberos victorenses, Juan Díaz Ulloa, en relación a la opacidad que envuelve al dinero recaudado del sorteo anual que realiza la corporación y al que provino de una cena-baile del club Rotario, merece una respuesta de las autoridades municipales.
Suman cerca de 400 mil pesos los que andan “bailando”, y aunque algunos dirán que no es mucho dinero , la realidad es que para reunirlos los Bomberos tuvieron que trabajar duro.
Por esa sola razón, alguien en el Ayuntamiento debería rendir cuentas al respecto.
EL COORDINADOR de los diputados panistas, Francisco Javier Garza de Coss, no pudo evitar esbozar una sonrisa cuando los reporteros le preguntaron sobre su inclusión en el gabinete del gobernador, Francisco Javier Garza de Coss.
“Quiero estar cerca de Reynosa. Quiero ayudar a Reynosa. Hay mucho por hacer”, dijo riendo.
Garza de Coss no quiso precisarlo, pero es obvio que se visualiza al frente la Secretaría de Desarrollo Económico, que según los trascendidos, es una de las que serían sacadas de Ciudad Victoria.
ASI ANDAN LAS COSAS.
[email protected]



