Por Azahel Jaramillo Hernández
Uno.- Ciertamente los números en todas las circunstancias suelen ser fríos…pero igualmente son reveladores. Así tenemos que Francisco García Cabeza de Vaca llega a la titularidad de la gubernatura del estado con una cifra de votos que no había obtenido jamás un candidato a Gobernador.
Cabeza de Vaca llega al poder con 721 mil 049 votos. Su más cercano competidor, el abanderado del PRI-Panal-Partido Verde logró 527 mil 619 votos.
En el pasado reciente el ingeniero Egidio Torre Cantú alcanzó la cifra de 678 mil 521 obteniendo el triunfo. Y lo hizo en circunstancias especialmente complicadas: apenas 6 días antes de la votación su hermano, el inolvidable Dr. Rodolfo, cayó asesinado en un tramo carretero al aeropuerto, y 48 horas después el huracán Alex causó desolación y muerte en buena parte de la entidad. En medio de esa situación de pesar la población concurrió a votar. El candidato del PAN de aquel entonces, José Julián Sacramento Garza llegó a 339 mil 535 votos.
Así las cosas, entonces, Cabeza de Vaca llega al poder con un muy amplio consenso ciudadano: 721 mil 049 votos. Llega con una evidente fuerza y también con muchas expectativas por parte de la población de este gran mosaico que es Tamaulipas.
Se trata de un Tamaulipas donde el 50 por ciento de la población vive en la franja fronteriza. Se trata de un estado con seis regiones: Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Victoria, el sur del estado y la zona marginada del altiplano. Cada una de las regiones con sus propias idiosincrasias y necesidades.
Cabeza de Vaca ya cuenta con la experiencia de haber sido diputado federal, diputado local plurinominal, director nacional de la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (CORETT) y senador de la república.
En alguna ocasión leí un extracto de un libro del presidente de Francia, Valery Giscard d’Estaing, quien gobernó entre 1974 y 1981. Ahí el presidente francés indicaba un par de cosas: que mandó hacer una placa que colocó en su escritorio presidencial con la cifra exacta de los votos que obtuvo en las elecciones. “Para recordar cuál era el número exacto de personas que confiaban en él para tener un buen desempeño como Presidente”.
Y también decía que siempre en sus giras por las provincias francesas pedía le organizarán cenas con gente representativa de cada región, ordenando hubiera siempre suficiente vino. Argumentaba que el vino provocaba la desinhibición de las personas, soltaban la lengua, lo que le permitía tener el verdadero pulso del país pues le comentaban asuntos que quizá de otra manera no harían.
Dos.- Todavía se escuchan ecos de lo dicho por el ex gobernador Eugenio Hernández Flores. Y es que Geño después de hacer fila para obtener las boletas a electorales y depositarlas en las urnas, señaló que su voto fue para los tres candidatos del PRI: “(Voto del) Ayuntamiento para mi amigo Óscar Almaraz, (diputados) este es para mi sobrino (Carlos Guillermo Morris Torre, sobrino de Egidio Torre Cantú, gobernador de la entidad y de Rodolfo Torre Cantú, excandidato en 2010 muerto en un ataque carretero).
“Ésta es para quien va a ser gobernador de Tamaulipas, para mi amigo Baltazar, que él es él y yo soy yo, ¿verdad?”, bromeó ante las cámaras y los asistentes.
Tres.- A nivel México hace mucho ruido el cambio en el PRI nacional. La prensa destaca que el secretario de Gobernación Osorio Chong, sigue maniobrando para no quedar fuera de la carrera presidencial, en una etapa de furia del movimiento magisterial que se ha extendido hasta el ámbito “institucional”, dialogante hasta con el despeñado Aurelio Nuño a raíz de los nueve muertos en Asunción Nochixtlán, el 19 de junio.
Se comenta también en Proceso que el secretario de Gobernación envió a ese lugar, donde la Policía Federal de la que es superior jerárquico disparó contra la muchedumbre, al subsecretario Roberto Campa Cifrián para reunirse, el jueves 7 de julio, con las familias de las víctimas.
Se indica que… “Campa, antes de cumplir este compromiso, visitó al gobernador Gabino Cué en Casa Oaxaca. Frente a una mesa llena de comida, pues tenía desayuno con su gabinete, Cué ni siquiera se levantó de la mesa, lo atendió sentado y con las piernas cruzadas. “Tú ve, que te vaya bien”, le dijo. Campa salió enojado y giró instrucciones para no utilizar las camionetas estatales que le habían dispuesto, ni nada del gobierno del estado. Él y sus acompañantes se movilizaron en camionetas Van y vehículos maltrechos de las delegaciones federales. De regreso de Nochixtlán una se desclochó y ocho funcionarios federales, entre ellos el particular de Campa, viajaron en la caja de una pick-up de regreso a Oaxaca…”
Se percibe una real falta de fuerza presidencial.
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??Azahel Jaramillo Hernandez
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