Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
“Dios me dio otra oportunidad de vida. Alguna misión debemos de tener, no sé cual, todavía no la descubrimos, pero por algo nos quedamos aquí”, dice, riendo nerviosa, la diputada priista Olga Sosa Ruiz.
Este miércoles, en los pasillos de la segunda planta del edificio sede del Poder Legislativo, la tampiqueña prolonga el acceso al elevador para aceptar la charla informal con el reportero.
Han trascurrido ocho días desde que la legisladora sufrió un impresionante choque carretero, en el kilómetro 37 de la carretera Victoria-Zaragoza, que estuvo a punto de causarle la muerte junto con su amiga y asistente, Eva Ceja.
Pese a ello, y a que aun usa collarín y presenta una lesión en su pierna derecha, la diputada no pierde su risa y su carácter alegre.
—¿Qué experiencia le deja este accidente, diputada?.
—“No se. La verdad todavía no lo analizo. En tres años no había dejado que nadie manejara. Yo he manejado toda la vida pero mi coche se descompuso y entonces ese día yo le digo a Eva, ( su asistente) “nos vamos en tu coche”.
“Me dijo “si”, pero yo manejo porque se el control de mi carro. Eva tiene desde los 11 años manejando en carreteras peores que las de Tamaulipas por lo que no dude en aceptar que condujera. No se me hizo irresponsable sabiendo que ha andado por todo el país”.
La diputada se sumerge en los recuerdos para narrar a detalle la forma en que se originó el accidente que casi le cuesta la vida a ella y a su amiga.
—“Ella no venía distraída o chateando. Ni siquiera platicábamos porque dormite tantito. De pronto, levanto la cara y veo enfrente, a unos 20 metros, un tráiler. Le grito, ¡¡¡Eva nos vamos a meter abajo del tráiler!!!. Lo que ella hace para no chocar por alcance es tratar de rebasar y fue cuando golpea la llanta trasera del tráiler.
“El impacto nos empuja a otro tráiler, damos tres vueltas y quedamos enfrente de éste. Solo recuerdo como se activan las bolsas. Unos diez segundos después reacciono, veo que me puedo mover y me bajo para tratar de ayudar a Eva que gritaba angustiada “me voy a morir, me voy a morir”.
“Lo que hice fue comenzar a gritarle, no te vas a morir, vas a estar bien. Mueve los brazos. En eso llegan unas personas a ayudarnos y lo que hago entonces es llamarle por teléfono a mi mamá . Ella se espanta porque oye los gritos y no me creyó que estaba bien” narra.
Por las lesiones que sufrió su amiga, la diputada confiesa que temió por su vida.
“Pensé que iba a amanecer y me dirían que “ya se murió”, porque traía lesiones en todo el cuerpo, en la clavícula, pierna, brazos, homoplato y hasta agua en un pulmón.
“Gracias a Dios ahorita esta perfecta. Sigue hospitalizada pero con el animo al cien”.
Recientemente, la legisladora perdió a su padre, quien falleció victima de un asalto en Veracruz.
“Yo decía, uta madre, primero mi papá, luego perdimos la elección y ahorita esto. Pero lo que pienso ahora es que no pasa nada. Manca no estoy, sonsa tampoco, entonces algo vamos a hacer. Por algo nos quedamos aquí” menciona.


