Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
¿Qué sucedió el domingo? ¿Por qué Tamaulipas se pintó de azul y prácticamente desapareció el PRI? ¿Por qué los tamaulipecos decidieron que su próximo Gobernador fuera un panista y ya no un priista?.
Usted puede tener sus propias respuestas, sin duda, pero seguramente coincidiremos en una: el pueblo materializó en las urnas su hartazgo, su decepción, su coraje contra la clase gobernante a quien culpa de todos los males que nos aquejan como sociedad.
Simplemente el pueblo ya no aguantaba otros seis años de sufrimiento, de frustración y desesperanza, por más y que el candidato del PRI , Baltazar Hinojosa Ochoa, dijera que con él las cosas se harían diferente.
Pues bien. Ya ganó el PAN. A partir del uno de octubre tendremos como Gobernador a Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Al menos 27 de los 43 ayuntamientos serán “azules”, y también por primera vez en la historia del estado la mayoría en el Congreso del Estado será panista.
¿Y ahora qué sigue? Sencillo: lo que sigue es esperar a que el PAN responda a esa expectativa y confianza que le entregaron los tamaulipecos para que encabece los destinos del estado.
Los panistas tendrán tiempo suficiente para demostrar que quienes le dieron su voto no se equivocaron. De no ser así, esta sacudida democrática que hoy recibe el PRI podría revertirse a la vuelta de seis años.
Como lo hemos reiterado aquí, la de hoy es una sociedad más madura, reflexiva y pensante, y lo sucedido en las urnas el domingo es muestra contundente de ello. Si se da cuenta de que la engañaron puede usted estar seguro de que en su momento cobrara la factura.
Por eso, el partido en el poder tendrá que esmerarse, y mucho, en hacer las cosas bien. Si entendió el mensaje ciudadano tendrá que aplicarse en ello.
Por ejemplo, lo primero que esperamos los tamaulipecos, es que disminuya la violencia generada por la delincuencia. Esa deberá ser la primer tarea del nuevo Gobierno: recuperar la paz y tranquilidad en todo el territorio del estado.
Eso fue lo que más se nos prometió y seguramente será de los primeros resultados que estaremos esperando.
Desde luego la problemática social es muy amplia y diversa pero la prioridad de prioridades es someter al monstruo de la delincuencia. Nada fácil, por cierto.
EL RESTO.
DEL DISCURSO del ahora Gobernador electo, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, hay una parte que llama especialmente la atención: “No permitiremos que el odio y el rencor mueva a mi gobierno…” .
Lo que Cabeza de Vaca parece estar diciendo es que no habrá revanchismos.
Qué bueno que así sea, porque el nerviosismo entre la burocracia estatal, tradicionalmente priista, es que tan pronto y se llegue octubre, comience a darse una especie de “cacería de brujas” o despidos masivos.
EN EL LADO priista, Baltazar Hinojosa Ochoa, anunció su reincorporación a su función de diputado federal.
Luego de leer un discurso en el que admitió su derrota, el matamorense dijo que desde la Cámara de Diputados trabajara para coadyuvar en la solución de los problemas que enfrenta el estado.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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