Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Aunque todavía falta la aprobación de los legisladores federales, la decisión de incrementar de cinco a 28 los gramos de marihuana que una persona puede poseer, está tomada.
El aumento (aumentote) de la dosis personal de la “cannabis” es parte del contenido de la iniciativa de decreto que el presidente, Enrique Peña Nieto, acaba de enviar al Senado de la República, y que además busca legalizar el uso de la marihuana con fines medicinales.
En relación con legalizar la producción y uso de la droga para fines medicinales , el promovente argumenta que es urgente porque hay miles de enfermos en el país que requieren de ella para atenuar sus padecimientos. El respaldo social en este punto parece unánime.
Sin embargo, las cosas cambian cuando se trata de la propuesta para quintuplicar la cantidad de marihuana que una persona puede tener en su poder. El Gobierno, en voz del Presidente Peña, argumenta que con ello se arranca el negocio a los narcotraficantes y que a mediano plazo habrá una reducción a la inseguridad pública.
En lo personal, el pasado viernes dejamos aquí clara nuestra postura escéptica en este aspecto. Definitivamente, no creemos, para nada, que legalizar la marihuana vaya a debilitar las estructuras del crimen organizado. Es algo que no le hará ni cosquillas.
La explicación es sencilla, como le decía en la anterior colaboración: hace muchos años que la marihuana dejó de ser la fuente principal de ingresos del crimen organizado. No. Hoy el “negocio” de la delincuencia está , si, en la producción y venta de drogas, pero también en el secuestro, la extorsión, la trata de personas, el cobro de “piso” y muchos más ilícitos.
Pero en realidad hay algo más serio que me preocupa de la iniciativa presidencial: ¿de dónde van a obtener los consumidores esas dosis personales de 28 gramos que les autorizará la ley?.
Parece una pregunta tan obvia que, resulta increíble que no les haya nacido a quienes redactaron la propuesta legislativa. Debo confesar que no conozco el documento a detalle, pero al menos hasta el momento no he encontrado una explicación al respecto en las declaraciones de quienes aparentemente si lo leyeron, entre funcionarios y legisladores.
Luego entonces, si no está previsto de dónde van a obtener los adictos esos 28 gramos que podrán portar, pareciera que, por simple lógica, tendrán que adquirirlos en la clandestinidad, es decir ¡con los mismos narcotraficantes que hasta hoy les suministran los cinco gramos que les permite la ley!.
Partiendo de ese razonamiento, es obvio que lejos de “quebrarles” el negocio a los narcos se los van a fortalecer. Si con un consumo autorizado personal de cinco gramos la venta de marihuana era rentable, imagínese usted lo que sucederá ahora en que la dosis a portar se incrementara a 28 gramos.
Le insisto: parece una cuestión tan obvia que uno ve difícil que a los autores de la iniciativa se les esté escapando. Pero todo apunta que así es. No van a debilitar al narco, por el contrario, lo van a fortalecer. Espero equivocarme.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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