Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Algunos partidos políticos como el PAN nos han querido vender la idea de que la alternancia en el poder será la varita mágica para resolver los problemas que nos aquejan como sociedad.
Sostienen la tesis de que la rotación del ejercicio del poder público es la única forma de que los ciudadanos tengamos gobiernos más eficientes y menos corruptos o transas, como usted prefiera llamarlos.
Lo vemos ahora mismo en nuestra entidad : prácticamente todos los panistas repiten a coro la misma cantaleta de que los tamaulipecos necesitamos la alternancia en el Gobierno del Estado para resolver nuestros problemas. Ese es un estribillo recurrente en el discurso de cualquiera de los candidatos panistas.
Prometen que con un partido diferente al PRI gobernando desde el Palacio del 15 y 16 Juárez, los tamaulipecos saldremos de la pesadilla llamada inseguridad pública y nuestro estado vivirá literalmente sin problemas de desempleo y pobreza.
Casi casi, nos aseguran que con la alternancia en el Gobierno Tamaulipas entrará al paraíso.
Pero no hay nada más falso que eso. La alternancia no garantiza absolutamente nada. No es como la pintan. El mejor ejemplo de ello es que después de dos gobiernos panistas consecutivos en la presidencia de la República nuestro país sigue siendo el mismo de siempre, con los mismos rezagos en desarrollo social, con la misma criminalidad, con los mismos escándalos de corrupción protagonizados por políticos, con la misma debilidad económica. México no avanzó ni un ápice.
No habría entonces porque suponer que la alternancia vaya a hacer un milagro en Tamaulipas.
Hay una explicación para ello: la solución a los problemas de éste país o de cada entidad o municipio, no está en quien gobierna sino en cómo nos gobiernan. El conflicto no es el quien sino el cómo.
Y es ahí donde topamos con pared: ¿Cómo hacerle para cambiar el modo de Gobierno?.
En lo personal creo que ese cambio tendrá que ser impulsado desde la misma sociedad porque de otra manera será difícil, casi imposible, que por sí sola la clase gobernante quiera salir de esa zona de confort en que ha vivido durante décadas.
Así han sido todas las transformaciones políticas que ha vivido éste país. Los cambios han nacido desde la misma sociedad. Por eso ahora no podría ser diferente.
¿Cómo? Formas y medios debe haber muchas, desde salir a las calles a presionar al Gobierno para que cumpla con su obligación, o ejerciendo a plenitud nuestros derechos ciudadanos en los tribunales cada que sintamos que la autoridad nos está fallando o nos pisotea.
El asunto está en no seguir siendo tan apáticos como lo hemos sido hasta ahora porque ahí está mucho del origen de nuestra realidad actual. Si queremos que las cosas cambien tenemos que ser nosotros mismos quienes impulsemos ese cambio.
Nada que la alternancia. Eso es una mentira.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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