Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Tal como se esperaba, el reparto de las candidaturas a las alcaldías y diputaciones no está resultando fácil para el PRI. Está metido en una encrucijada: son muchos los invitados y muy pocos los espacios.
Bajo esas condiciones, resulta evidente que la disputa por las alcaldías y diputaciones dejara muchos “heridos”, lo cual luce muy peligroso para un PRI que no se ve tan fuerte como en elecciones anteriores.
Aunque los mandos priistas insisten en que habrá tiempo suficiente para contentar a los perdedores, la tarea no se ve sencilla , y para saber si esa cicatrización funcionó habrá que esperar a conocer los resultados el cinco de junio.
Lo peor del asunto es que fue el mismo PRI el que genero ese conflicto peligroso cuando en la mayoría de los municipios dejó que muchos alentaran esperanzas de quedarse con la candidatura, lo que significaba y significa que habrá muchos resentidos.
Resentidos que si le juegan la “contra” a los que resultaron agraciados con la designación, podrían extender el daño incluso al abanderado a la gubernatura, Batlazar Hinojosa Ochoa.
El caso de Reynosa es un botón de muestra de la encrucijada priista: en la noche del martes se ubicaba al diputado con licencia, Rigoberto Garza Faz, como el candidato a la alcaldía pero, éste miércoles temprano, los muchachos de Rafael González Benavides filtraron un comunicado sin fuente, dando como el virtual abanderado al también legislador “licenciado”, Ernesto Gabriel Robinson Terán.
El comunicado dice que Robinson Terán tiene mayor presencia en Reynosa y representa una mejor garantía de triunfo para el PRI. Sin embargo, la realidad es otra: atrás de esa decisión de reemplazar a Garza Faz está la mano de los grupos políticos que operan en ese municipio fronterizo.
Por las mismas andan en Matamoros, Tampico, Madero , Nuevo Laredo y Victoria. El tironeo está en su máximo nivel, y aunque Jesús Díaz del Guante y Magdalena Peraza ya se sienten con la candidatura en la bolsa, la última palabra no está dicha.
Queda claro entonces que el PRI está metido en un embrollo tremendo que , insistimos, más allá de poner en riesgo las alcaldías y diputaciones, le podría restar votos a Hinojosa Ochoa.
Al tiempo.
EL RESTO.
Mientras en las calles los niveles de violencia delictiva se recrudecen, el Secretario de Seguridad Pública del Estado, Jesús Martínez y Martínez, dedica su tiempo a imponer una disciplina militar al personal administrativo.
Tal cual mayordomo o capataz, el General cuida personalmente que todos los empleados lleguen temprano a sus áreas y que nadie salga del inmueble sin un permiso suyo, por escrito.
Todo eso en vez de estar diseñando o encabezando una estrategia que frene el resurgimiento de la violencia en ciudades como la nuestra.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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