Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Dos historias dramáticas recientes han dejado más que claro que en materia de protección civil los tamaulipecos, y los victorenses en particular, estamos en la calle.
Primero fue el caso de Jesús Garza Rodríguez, famoso ya como “Don Chuy”. El 6 de enero pasado, luego de más de dos horas de amagar con suicidarse, el hombre se arrojó al vacío desde una segunda planta en el 13 Praxedis Balboa en la capital del estado.
El hecho ocurrió ante la mirada atónita de decenas de curiosos, incluidos entre estos policías, militares y personal de protección civil, que nunca atinaron a diseñar una estrategia para proteger a la víctima porque se limitaron a ser simples expectadores.
“Don Chuy” cumplió su amenaza pero, por suerte, sobrevivió a la caída.
Este fin de semana reciente, Luis Fernando Smer Barreto, un joven de 18 años de edad, con autismo, se extravió en las faldas de la Sierra Madre, en el área recreativa conocida como “Los Troncones” también en Ciudad Victoria.
El hecho volvió a poner en evidencia las carencias en el tema de protección civil: las primeras 18 horas los familiares y un pequeño grupo de amigos tuvieron que encabezar la búsqueda porque las autoridades no reaccionaron.
Fue hasta que la noticia comenzó a circular con abundancia en las redes sociales, cuando las áreas de Protección Civil y la Secretaría de Seguridad Pública se pusieron a trabajar. A la búsqueda se sumaron policías, militares, paramédicos y voluntarios.
Casi 41 horas después, tras pasar dos noches en despoblado, Luis Fernando fue localizado con vida, no por quienes lo buscaban sino por dos ejidatarios que casualmente lo encontraron.
Vistas así las cosas entonces, tanto en el caso de “Don Chuy” como en el de Fernando, fue la suerte o la casualidad las que no quisieron que aquello terminara en tragedia.
El hecho debe preocupar porque no siempre la suerte estará de nuestro lado. Las autoridades no tendrían que esperar una tragedia para dotar al estado de una verdadera instancia de Protección Civil.
Creo que parte del problema de la inoperancia de las áreas de Protección Civil radica en esa costumbre de colocar a la cabeza de las mismas a titulares que del tema conocen nada.
Esas instancias, que son el principal brazo de auxilio de la sociedad,e deben estar en manos de personas que reúnan dos requisitos elementales: que tengan conocimiento de la materia y que cuenten con vocación.
Una vez salvado ese tema, es urgente la implementación de un programa intensivo de capacitación a todo el personal del área. Como sociedad necesitamos alguien que nos auxilie con prontitud y eficiencia cuando nuestras vidas o las de los nuestros estén en peligro.
EL RESTO.
Cuando todavía no se define quien será el candidato del PRI a la gubernatura, hacia dentro del partido parecen ya tener repartidas las curules para la siguiente legislatura.
Una de ellas, dicen, será para José Manuel, “El Güero”, Assad Monteongo, quien sigue despachando como delegado del IMSS.
A ello se debe que Assad dejará el cargo para cederle su oficina a Roberto “Boby”, Hernández.
¿Cómo la ve?
ASI ANDAN LAS COSAS.
© 2016 Microsoft Términos Privacidad y cookies Desarrolladores Español



