Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Los programas de sanidad vegetal y animal tendrán prioridad para los Gobiernos estatal y federal durante el 2016, afirmó el Secretario de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado, Carlos Ernesto Solís Gómez.
El año pasado, por ejemplo, aunque se registró una reducción de casi el 17 por ciento en el presupuesto para el campo se dio prioridad de atención a las campañas fitosanitarias.
“Preferimos sacrificar el apoyo a algunos proyectos productivos que son a fondo perdido para no descuidar las campañas de sanidad vegetal y animal. No pasa nada si no apoyamos a una sociedad de producción rural pero si sucede mucho si descuidamos el combate a las plagas” indicó.
A pesar de ese trato prioritario a la sanidad vegetal y animal en el 2015, existen rezagos que se generaron por la falta de recursos los cuales se esperan abatir en el 2016.
“Los recortes presupuestales nos orillaron a compactar campañas” detalló.
Admitió que hay preocupación por la amenaza que representa para la citricultura la plaga del “Dragón Amarillo”, pero aclaró que no se trata de una situación para generar alarma.
“Se han hecho seis trampeos pero yo no alarmaría al respecto” mencionó.
La apreciación del funcionario estatal contrasta con el panorama que vislumbran los mismos productores citrícolas.
En entrevista reciente, Ricardo Sepúlveda Cantú, presidente del Comité Estatal de Sanidad Vegetal y dirigente de los citricultores del sector social, dijo que la actividad se encuentra bajo una grave amenaza de muerte por la presencia del “Dragón Amarillo”, una enfermedad que en entidades como Colima y Michoacán ha arrasado con el 80 por ciento de la superficie de cítricos en menos de tres años.
Detallo que el riesgo es enorme porque en los cinco municipios donde se concentra la mayor parte de las 43 mil hectáreas citrícolas —Victoria, Padilla, Guémes, Hidalgo y Llera—ya se han detectados silidos infectados con la enfermedad, lo que hace inevitable que en cualquier momento comiencen a aparecer árboles enfermos.
Cada árbol enfermo tendrá que ser destruido de inmediato porque de esa forma se evita que la plaga se extienda.
Sepúlveda dijo que es la primera ocasión en que la citricultura se enfrenta a un peligro de desaparición total porque hasta el momento no existe cura para la enfermedad, por lo cual es importante la labor preventiva a través de fumigaciones.
De desaparecer la citricultura sería un golpe terrible para la economía de la zona centro de Tamaulipas, porque de ella dependen al menos 250 mil personas, entre productores, sus familias, piscadores, transportistas y otras actividades como el comercio que indirectamente resultan beneficiadas.




