Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA.
Usando como bandera de lucha las causas de los más desprotegidos, presuntas organizaciones campesinas, colonos y de obreros han comenzado a asomar la cabeza en la víspera de la elección local.
Historia recurrente de cada proceso electoral, membretes como Antorcha Campesina , la Central Campesina Cardenista en sus dos versiones, y la Unión Campesina Democrática, entre otras, intensifican sospechosamente sus marchas y plantones frente a instancias gubernamentales de los tres niveles en reclamo de cuanta cosa se les ocurre.
Desde luego nadie se traga el cuento de la lucha social que dicen enarbolar. Para nadie es un secreto que muchas de esas organizaciones no son más que instrumentos de chantaje de unos cuantos seudolíderes que se alquilan al mejor postor.
¿Por qué solo cuando es año electoral se les ocurre protestar? ¿De dónde obtienen los recursos para pagar la renta de los autobuses en los que se trasladan desde otros municipios a la capital?
Preguntas como esas nos hacemos muchos ciudadanos y, sin embargo, nunca hay respuestas claras. Pero ni falta hace. La respuesta va implícita: atrás de esos movimientos hay manos poderosas económicamente que, bajo la complicidad de los cabecillas de esas organizaciones, se aprovechan de la necesidad de la gente para usarla como arma de golpeteo político y chantaje.
Esas manos poderosas son las mismas que mantienen a decenas de miembros de Antorcha Campesina apostados en el acceso a la alcaldía victorense, en presunto reclamo de obras de pavimentación para una de sus colonias.
Pero la realidad es otra: lo que los antorchistas buscan es golpetear políticamente al presidente municipal, Alejandro Etienne Llano. Es obvio el manipuleo del que son víctimas los manifestantes.
¿Por qué golpear al alcalde? La contestación puede estar en el posicionamiento que Etienne en la carrera por la candidatura del PRI a la gubernatura. Alguien o algunos se sienten temerosos.
Para desfortuna de quienes regentean esos membretes, sus prácticas van cayendo en la obsolescencia por dos razones a saber: una, que la sociedad ya no simpatiza con sus manifestaciones porque sabe que son un engaño, y dos, que las instancias de Gobierno ya no fácilmente se dejan chantajear.
Esa es la realidad.
EL RESTO.
UNO.- A pesar de las piedras en el camino que algunos se empeñan en ponerle, el diputado Ramiro Ramos Salinas, se ve fuerte en la disputa por la candidatura del PRI a la gubernatura.
En poco más de dos años, el neolaredense ha cosechado un capital político que debe ser la envidia de muchos que tienen años metidos en los vericuetos del poder.
Algo bueno deberá resultarle a Ramiro de todo eso.
DOS.- ¿Por qué los Magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del Estado no se someten a la prueba de antidoping?
La pregunta ronda en los pasillos del Palacio de Justicia desde que se hizo obligatorio ese y otros exámenes de control de confianza para todos en el Poder Judicial.
Claro, menos los Magistrados.
ASI ANDAN LAS COSAS.
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