Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Después de tres meses de vacaciones (eso son aunque ellos digan lo contrario), mañana jueves regresan a sus curules los 36 diputados tamaulipecos. Iniciarán éste uno de octubre el primer periodo ordinario de sesiones del último año de la actual legislatura.
Comienza la cuenta regresiva para todos ellos. Muchos no llegaran hasta el final porque en el camino mutarán a “chapulines” para buscar convertirse en los próximos alcaldes de sus municipios. En esas andan al menos 15 . Que todos lo consigan ese ya es otro boleto.
Como quiera que sea va siendo tiempo de comenzar la evaluación de los legisladores.
¿Han dignificado la imagen del diputado? ¿Han sido mejores o peores que quienes les antecedieron? ¿Fueron productivos con iniciativas de auténtico beneficio social o llevaron a tribuna solo ocurrencias?.
Esas son solo algunas de muchas preguntas que habremos de hacernos dentro de pocos meses. La verdad, si la evaluación se hiciera ahorita muy pocos de ellos la aprobarían.
Como en todo, hay sus excepciones, aunque muy contaditas.
Pero en lo general nada ha diferenciado a los actuales legisladores de quienes estuvieron antes. De hecho, podríamos decir que la anterior legislatura tenía entre sus filas a mejores diputados.
En el lado del PRI, por ejemplo, les hubiera ayudado mucho tener a un Reynaldo Garza Elizondo o un Antonio Martínez Torres, que en un “dos por tres” callaban a la oposición necia con argumentos contundentes, y llevaban al Pleno iniciativas con auténtico sentido social.
Hoy la oposición encontró vía libre para ser protagonista con razón y sin ella. La bancada tricolor no tiene entre sus filas a alguien con la sapiencia y la capacidad argumentativa para frenar los embates opositores.
Pero ocurre lo mismo en el resto de las bancadas. No tienen en sus filas a diputados que debatan con la razón en la mano. Salvo uno o dos, el resto se suben a la tribuna solo para ofender, denigrar, y no para proponer algo que sea realmente pensando en el bienestar ciudadano.
Pero no todo está perdido todavía. Los diputados de la Sexagésima Segunda Legislatura tienen enfrente la última oportunidad de revertir todos esos errores cometidos en sus dos años de ejercicio. Será su última llamada.
Cuentan con un año exactamente para hacer historia. Ojala lo aprovechen.
De hecho, la chance la tendrán en el periodo ordinario que comienza mañana jueves porque es en éste donde se desahogarán los temas de verdadero impacto social y mediático.
Por ejemplo, la agenda del periodo ordinario contiene el asunto de la revisión de las cuentas públicas , que es el que mayor suspicacia genera y el que agranda la desconfianza social porque muy pocos ciudadanos se creen eso de que no haya evidencia de un solo acto de corrupción.
Es entonces ahí donde los diputados tienen la oportunidad de congraciarse con el ciudadano, desenmascarando a los alcaldes y servidores públicos en general que construyen fortunas al amparo de los recursos públicos.
ASI ANDAN LAS COSAS.




