Por Yuriria Sierra.
Las alertas diplomáticas se encendieron de inmediato. No podría ser distinto. Los protocolos consulares exigen que cada vez que un ciudadano mexicano atraviese por una dificultad en un país extranjero, la representación de nuestro país en dicho lugar debe auxiliarlos. Sin embargo, no recuerdo un caso parecido. Yo misma, en alguna ocasión, tuve que pedir ayuda en la embajada mexicana después de un robo que sufrí en la ciudad de Nueva York. A mí me consta que la diplomacia nacional funciona, que la protección que se brinda es real y expedita. Pero, repito, no recuerdo de un caso como el de Egipto.
No fue un accidente, o sí, más bien, pero no uno causado por la imprecisión de un ciudadano común, fue un error de la milicia egipcia la que quitó la vida a dos connacionales, hasta hoy confirmados, y dejó heridos a otros seis, además, tiene a seis más en calidad de desaparecidos, según lo dicho ayer por el embajador de México en Egipto, Jorge Álvarez Fuentes.
No, no hay un antecedente parecido. Un grupo de mexicanos, todos turistas, indefensos en un país que vive desde hace muchos años en guerra. Y no, no es responsabilidad de ellos, se sabe que el tipo de visita guiada que realizaban tenía ya varios años llevándose a cabo de la misma forma en la que se cumplió con el itinerario hasta el domingo, todo organizado por una agencia de viajes experta en los paseos por este complicado territorio que, además, no es cualquiera. Egipto es un país que recibe millones de turistas todos los días, es tierra de una de las culturas más ricas e importantes de la historia del mundo. Las condiciones en las que vive desde hace varios años, primero con la dictadura, luego con el gobierno militar, no han mermado el turismo que les llega de todas partes del planeta. Los mexicanos que viajaron, ya, incluso, conocían a quien los guiaba, sabían que jamás los pondría en riesgo. Se sabe, según algunas declaraciones de familiares de las víctimas, que tenían todos los permisos para transitar por la zona en la que ocurrió la agresión, a unos 300 kilómetros de El Cairo.
Fue un ataque por aire, helicópteros del Ejército los atacaron pensando que eran un grupo de terroristas. Eran las 14 horas, tiempo local del domingo. La diplomacia mexicana actuó de inmediato, a pesar de que las condiciones del gobierno son complicadas, no tiene, por ejemplo, un poder legislativo con el cual los homólogos mexicanos pudieran establecer comunicación. El gobierno de aquel país, a través de su embajador en México, Yasser Shaban, asegura que todo se debió a que el grupo de mexicanos entró en una zona en donde la policía realizaba operativos para la identificación de terroristas. Pero, repetimos, la familia de las víctimas asegura que se contaban con los permisos necesarios, que lo único que no se les permitía era acampar por aquella zona. En los momentos del ataque, se habían detenido para comer algo antes de continuar con su trayecto.
Sí es un tema sumamente complicado, la muerte de mexicanos en tales condiciones, tensa las relaciones diplomáticas con Egipto ipso facto. Aunque la SRE, hoy a cargo de Claudia Ruiz Massieu, de inmediato se puso en contacto con los familiares y los mexicanos sobrevivientes al ataque, ahora lo que resta es hacer presión para que se aclare el móvil. No ha dejado en desamparo a los familiares de quienes perdieron la vida ni a quienes hoy están hospitalizados. Han exigido al gobierno egipcio, que la investigación se realice con la mayor claridad posible. Ya no se puede, porque hay personas inocentes muertas, mexicanos que viajaron a Egipto y no por primera ocasión, y que cuya muerte merece tener todas las respuestas. A Egipto le vendrá bien que la investigación se realice cuanto antes, como dijimos anteriormente, es uno de los destinos turísticos favoritos por su riqueza cultural, y eso en cualquier lugar del mundo, es parte importantísima para la economía local. Por lo pronto, ha puesto el máximo de los cuidados para atender la emergencia. Ya es avance, pero ¿qué harán para que no vuelva a ocurrir un hecho tan triste como el que vivieron nuestros connacionales? Por otra parte, en una decisión acertadísima, se confirmó que la canciller mexicana llega hoy a Egipto, la acompañan Carlos de Icaza, subsecretario de RE, y Reyna Torres, directora de Protección a Mexicanos en el Exterior. La emergencia amerita que la atención sea desde el lugar de los hech



