Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Las autoridades municipales de Ciudad Victoria parecen haberse decidido, por fin, a atacar en serio el desorden en materia de vialidad que durante años, tal vez décadas, ha prevalecido en la Capital tamaulipeca y en la mayor parte de las ciudades del estado.
Por lo menos esa es la lectura que se le puede dar a la severidad con que, desde hace una semana, están actuando los oficiales de Tránsito municipal, aplicando la ley al pie de la letra, e infraccionando por igual a pudientes que a no pudientes.
Este fin de semana reciente, decenas de conductores, de esos que acostumbran imprudente e irresponsablemente a convertir sus vehículos en cantinas ambulantes, tuvieron que regresar a sus casas caminando o en taxi luego de que sus unidades fueron decomisadas en los llamados operativos antialcohol.
Hubo algunos que intentaron salvar el decomiso ofreciendo “estímulos” a los agentes, pero pareciera que el endurecimiento de los operativos incluye una vigilancia sobre el mismo personal para evitar que se corrompa liberando a los infractores a cambio de una “mordida”.
“La cosa va en serio” explicó uno de los oficiales de Tránsito. De acuerdo a su versión, recibieron instrucciones de aplicar la ley a rajatabla. Eso significa sancionar a todo aquel que viole el ordenamiento normativo en la materia.
Y no se crea que nada más los conductores ebrios entran en esa dureza. No. También se la aplicarán a todos aquellos que gustan (o gustamos) de combinar el volante con el celular. Igual severidad habrá para quienes usan indebidamente los cajones de discapacitados, para quienes se estacionan en línea amarilla o para quienes se entretienen retando al peligro “volándose” los altos.
En pocas palabras, la autoridad municipal va con todo contra quienes se burlan o mofan del reglamento de Tránsito.
De nuestra parte diremos que se tardó demasiado. Es algo que debió haber hecho desde hace muchísimos años.
Sin embargo, dice el refranero que “vale más tarde que nunca”, por lo que en verdad habrá que reconocerle al Ayuntamiento que encabeza Alejandro Etienne Llano, esta decisión de garantizarle respeto a la ley.
Y es que si hacemos un razonamiento al respecto, la medida termina beneficiando a una gran mayoría de victorenses. Es verdad que las multas por conducir ebrio o por cualquier otra infracción al reglamento son severas, pero el que las recibe será porque se expuso a ello. Si no queremos ser multados basta con respetar la ley para evitarlo.
Eso por un lado. Por el otro esta probadísimo que la mejor forma de coaccionar a un ciudadano para que respete la ley es “pegándole” en el bolsillo. Le puedo apostar 10 a uno a que alguien que recibe una multa de tres o cuatro mil pesos, ( porque a veces se incluye el cobro del remolque del vehículo con una grúa) , lo pensará dos veces antes de incurrir en una infracción.
Solo esperemos que esta decisión no sea temporal. Ojalá y que sea algo permanente. Muchas vidas se salvarán de esa forma.
Igual esperamos que el resto de los Ayuntamientos imiten la medida de la autoridad victorense. Los alcaldes deben hacer a un lado ese temor infundado y ridículo de privilegiar la tolerancia en vez de la aplicación de la ley, por el temor de perder simpatías que luego se reflejen en las urnas.
Le aseguro que, contrario a lo que siempre han pensado los políticos, las consecuencias de una medida de ese tipo serían a la inversa, cosechando más votos, simple y sencillamente porque seremos mayoría los ciudadanos beneficiados.
ASI ANDAN LAS COSAS.




