Por Yuriria Sierra.
Fue la primera plana de ayer en El Financiero. La cabeza decía: “Mariguana crea CEOs en Estados Unidos”. Pensé: allá, después de un largo proceso que aún no concluye, pues no es una regla para todo el país, la legalización del consumo y comercialización de la cannabis ha hecho nacer a una industria y a cientos de empresas que no sólo danEMPLEOS
, sino que pagan impuestos y reducen los índices de criminalidad.
Me explico. La nota firmada por Juan Carlos Ramírez y Antonio Ortega lo decía así: “Con la legalización de la mariguana para fines recreativos, en Colorado y Washington existen mil 215 empresas con licencia, según Seattle Times. El negocio se extendió para quienes ya vendían la hierba con fines medicinales —en 23 estados y el Distrito de Columbia— mientras que otros emprendieron compañías en sectores relacionados con la cannabis: tecnología, producción, consultoría, bienes raíces…”. Gracias a esa inclusión de actividades comerciales se desencadenó la aprobación de la venta de mariguana, cientos de personas no sólo reciben su producto (con fines terapéuticos o recreativos), sino que hay quienes han convertido esto en una vía legal para vivir. No hay crímenes, porque nadie mata por plazas, nadie se pelea por territorios. El negocio de la mariguana dejó de ser una actividad que se realiza bajo las sombras, para ser un asunto de oferta y demanda perfectamente regulado por las instituciones encargadas de vigilar a cualquier otra empresa o negocio.
“Jóvenes estudiantes o microempresarios han aprovechado el crecimiento de la industria de la mariguana para convertirse en CEOs de empresas que empiezan a percibir ganancias millonarias. La venta de mariguana alcanzó 2 mil 700 millones de dólares en EU el año pasado, según datos de ArcView Market Research, lo que representó un crecimiento de 74% respecto a 2013, cuando la venta de la hierba era sólo por sus bondades medicinales…”. Aquí hemos visto a niños sicarios, a jóvenes que no ven más que en su ingreso a las filas del narcotráfico la vía para subsistir, para vivir sus días en medio de violencia y los pesos que pueden ganarse vendiendo o matando.
“Rogers y su novia, de 25 años, Caitlin McGuire, abrieron en 2010 la Cannabis Club Breckenridge, cuando la mariguana era sólo legal por sus propiedades curativas. Al principio las ganancias no eran las deseadas. ‘ElDINERO
fue magro en esos momentos, pero habíamos elegido un lugar justo en la calle principal, y una vez que los turistas fueron autorizados a comprar mariguana, sabíamos que éste sería el lugar para estar’, comentó Brian al Baltimore Sun…”. Aquí, si hablamos de una pareja relacionada al mundo de las drogas nos remitimos al más triste, imperdonable ejemplo: José Luis Abarca yMaría de los Ángeles Pineda, quienes lograron hacer de Iguala su centro de mando,TRABAJANDO
con fuero, autoridad y presupuesto público, absolutamente corrompidos como parte de una red de narcotráfico, cuyos alcances fueron muy lejos y dolorosos para todo un país. Ellos no levantaron una “tiendita”, construyeron un feudo que ha costado la vida a mexicanos (entre ellos la de los 43 estudiantes de Ayotzinapa). A partir de ellos han sido descubiertas tantas fosas más con cuerpos. Si buscamos más ejemplos, todos los negociantes de las drogas en nuestro país están —de una forma u otra— asociados al mundo de la violencia, la sangre y el terror.
Hasta el año pasado, según el Imco, el negocio de la mariguana en México se aproximaba a unos dos mil millones de dólares anuales, es un mero cálculo, no hay forma de saber el monto real. Más o menos lo mismo que se reportó en la nota de El Financiero; la diferencia es que elDINERO
que se generó en EU en 2014 se hizo de manera legal, significa que un porcentaje pasó (vía pago de impuestos) a manos del Tío Sam, y se utiliza para la implementación de programas de prevención y control de adicciones, pero también para el estudio de enfermedades, para infraestructura o para cualquier rubro en el que son utilizados los impuestos que se recaudan. Aquí, las drogas sólo generan violencia y criminales que, incluso, son capaces de escapar de prisiones de máxima seguridad. Aquí, todavía le tienen miedo al debate de la legalización por un mero prejuicio (o por corrupción) que se vuelve más absurdo cada día. Como siempre, vamos a llegar tarde al diseño de políticas públicas en nuestro beneficio.




