Por Alejandro Govea Torres.
La depreciación o devaluación del peso rompió ayer una nueva marca, ya que se cotizó a 16 pesos con 58 centavos, 2 centavos más del tipo de cambio registrado el viernes de la semana pasada, cuya tendencia a la alza continuará por la caída de la producción petrolera en el país, así como también a causa de presiones externas, coincidieron en señalar especialistas financieros.
Aunque el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray Caso, ha señalado en reiteradas ocasiones que la depreciación del peso no inducirá a tener una mayor inflación, lo cierto es que varios productos de primera necesidad se han incrementado en perjuicio de las clases populares.
De igual forma, varios dirigentes del sector empresarial se quejan de la devaluación o depreciación de la moneda nacional, como es el caso del dirigente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Rodrigo Alpizar Vallejo, quien señaló que el alza del dólar ha impactado a la industria automotriz, aeroespacial, metal mecánica, entre otros sectores estratégicos que requieren productos de importación para sus procesos productivos.
Alpizar Vallejo comentó que el peso se ha devaluado desde noviembre del 2014 a la fecha en 2 pesos con 98 centavos, debido a que se cotizaba en 13 pesos con 60 centavos y ayer alcanzó los 16 pesos con 58 centavos.
De nada ha servido que la Comisión de Cambios haya subastado a diario 5 mil 340 millones de dólares para tener liquidez en el mercado cambiario, puesto que no se ha frenado el encarecimiento de la moneda norteamericana.
A propósito, el dólar caro poco ha disminuido el número de mexicanos que van de vacaciones o de compras a los Estados Unidos, como se puede constatar en las largas filas de compatriotas que cruzan los puentes internacionales.
Asimismo, la devaluación o depreciación del peso no ha afectado mayormente el número de paseantes nacionales en distintos centros turísticos del país, sobre todo aquellos considerados de gran turismo, como es el caso de Cancún, Acapulco, Puerto Vallarta, Los Cabos, entre otros.
Dirigentes de asociaciones turistas señalan que la ocupación hotelera llega a más del 85%, mientras que la industria restaurantera ha tenido una gran demanda de paseantes mexicanos y extranjeros.
De regreso a la devaluación o depreciación del peso registrado en la jornada de ayer, varios analistas financieros temen que el dólar siga aumentando ante la expectativa de que aumentarán las tasas de interés en los Estados Unidos, sobre todo ahora que se ha reducido en forma sustancial el desempleo y se ha elevado el índice productivo en la unión americana.
Se espera que el Banco
de México (Banxico), que encabeza Agustín Carstens Carstens, tome medidas extremas para tratar de frenar la caída libre del peso, sin embargo cualquier determinación deberá de ser congruente con la política monetaria que se ha ejercido desde hace varios años.
Por su parte, diversos dirigentes empresariales demandan con urgencia que se establezcan una serie de subsidios para evitar que se cierren empresas y se eleve el desempleo en nuestro país, además de promover una serie de acciones para elevar la productividad de la industria nacional.
Algunos creen que se requiere incrementar los salarios
de los trabajadores para fortalecer el mercado interno, puesto que el poder de compra se ha reducido en forma dramática durante los últimos años.
La canasta básica sigue aumentando y cada vez se aleja más la posibilidad de que familias de escasos recursos económicos la puedan adquirir, ya que a pesar de los anuncios oficiales de que no hay inflación se siguen encareciendo los productos de primera necesidad.
No basta con que el secretario Videgaray Caso diga que la actual crisis financiera no dañara a la economía mexicana, puesto que está visto el deterioro del poder adquisitivo de las familias, como se puede comprobar en el resultado de la reciente encuesta del INEGI que señala claramente que la clase media tiende a desaparecer porque no le alcanza el ingreso familiar para satisfacer sus necesidades básicas.
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