Por José de Jesús Velázquez.
Las quejas contra la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa), por el incremento de hasta un 300 por ciento en el cobro mínimo para aquellas tomas sin medidor, siguen en aumento, mientras que la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor (Profeco) sigue apática frente al abuso.
Este martes, durante una hora con 30 minutos, el reportero atestiguo las quejas de usuarios afectados, en las ventanillas especiales con que cuenta el organismo operador de agua potable.
El problema se originó desde febrero pasado, cuando en forma unilateral y sin aviso previo, la Comapa comenzó a duplicar y hasta triplicar el cobro por consumo mínimo en las tomas sin medidor, que de acuerdo con funcionarios del mismo organismo suman alrededor de 22 mil.
El incremento en el cobro depende del tipo de toma de que se trate. En el caso de la doméstica el aumento es menor que cuando se trata de una comercial, pero sigue siendo igual de grave para la economía de las familias.
Para determinar el cobro también se evalúan factores como el sector de ubicación de la toma, ya que cuando se trata de un fraccionamiento privado el precio se eleva con respecto a una colonia popular.
El argumento de la Comapa para aumentar la tarifa mínima es de que muchos usuarios quitaban intencionalmente el medidor para pagar una cuota fija.
A raíz de esa decisión, el consumo mínimo estimado en una toma sin medidor paso de 10 a 15 y 20 metros cúbicos. Eso implica que si alguien pagaba 165 pesos mensuales por el servicio ahora le está llegando un cobro de 530 pesos cuando la toma es de uso comercial y de 330 pesos si es doméstico.
Usuarios abordados en las oficinas de Comapa señalaron que el cobro que aplica el organismo es arbitrario e ilegal.
“Además, la culpa de que no haya medidores en las tomas es de ellos porque uno paga el aparato pero no se lo colocan. Yo vivo únicamente con mi esposa en la casa por lo que no es posible que me gaste toda el agua que ellos me están cobrando” indico Tomas de la Rosa, un jornalero residente de la colonia Luis Echeverría.
Dijo que varios de sus vecinos enfrentan el mismo problema, pero de nada les ha servido quejarse porque las empleadas de la Comapa les aseguran que no hay otra alternativa que pagar.
La señora Hortencia Tinajero, residente de la colonia Libertad, explicó que para su familia pagar 400 pesos mensuales “es una barbaridad”, porque solo pagaban entre 100 y 120 pesos.
Refirió que trabaja como empleada doméstica y gana 750 pesos por semana, que muy apenas le alcanzan para cubrir sus necesidades más elementales.
Aunque algunas personas le recomendaron acudir ante la Profeco, no lo ha hecho porque no confía en la autoridad, además implica gastos en pasaje de microbús y pedir permiso en el trabajo.




