Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Las empresas de seguridad privada se han convertido en el principal refugio laboral de decenas de policías tamaulipecos, que fueron dados de baja de sus corporaciones por no aprobar la evaluación y control de confianza.
José Martín Castillo Barcenas es uno de ellos. Luego de 15 años de pertenecer a la Policía Ministerial del Estado, fue dado de baja hace dos años porque no obtuvo su acreditación para continuar como agente.
“Fue difícil para mí y para mi familia. De pronto me hablaron una mañana para que firmara mi renuncia. Me dieron 150 mil pesos de indemnización y me recogieron la pistola y mi credencial” recuerda.
Castillo narra que durante casi un año y tres meses se mantuvo desempleado porque su antecedente de policía le representaba un obstáculo.
“Fui a muchas partes a buscar trabajo pero cuando se enteraban de que había sido policía me rechazaban. No exagero si digo que me veían como apestado y más cuando sabían que fui dado de baja porque no aprobé los exámenes de control de confianza” indica.
Fue hasta hace pocos meses, dice, que se reencontró con un excompañero que también fue despedido, el cual lo ayudo a ingresar a una empresa de seguridad privada. Desde entonces está comisionado en la vigilancia dentro de una tienda de autoservicio.
El expolicía lamenta el abandono oficial que padecieron decenas de policías que, principalmente por su edad, ya no fueron contratados.
“Ojalá y nos hubieran ofrecido acomodo en otras áreas de Gobierno. Era lo justo por tantos años dedicados a la Policía. Pero no. Prefirieron echarnos a la calle” refiere.
Castillo dice que tiene contacto con una gran cantidad de expolicías ministeriales que fueron cesados, y la mayoría de ellos trabajan en empresas de seguridad privada en las diferentes ciudades del estado.
“Hay otros que son taxistas o taqueros pero creo que la mayoría son guardias de seguridad privada. Creo que ese es el trabajo que más se nos acomoda por la formación policial que traíamos” menciona.
Octavio González, un exagente de Tránsito en Ciudad Victoria, también sobrevive trabajando como guardia de seguridad.
“Somos muchos extransitos los que trabajamos en esto. De hecho uno de mis excompañeros es el supervisor de la empresa para la que laboramos” cuenta.
Dice que la edad es el principal obstáculo de muchos expolicías.
“La razón de que nos dieran de baja fue precisamente la edad. Como ya estamos viejos nos cesaron para meter a jóvenes. Y está bien que lo hayan hecho, es la ley de la vida, pero al menos nos hubieran ofrecido una alternativa de empleo” señala en forma de reclamo.




