Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
La presunta agresión de que fueron víctimas dos escoltas del Senador panista, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, a manos de un supuesto comando , la madrugada del pasado martes en Reynosa, nos obliga a preguntarnos: ¿Realidad? ¿Ficción? o ¿Invento?.
La respuesta la debe tener el mismo legislador federal, pero no deja de ser sospechosa esa casualidad de que el incidente suceda precisamente a un año de que Cabeza de Vaca denunció un presunto fallido secuestro en su contra, también en Reynosa y también a manos de un presunto grupo de empistolados.
En aquella ocasión, los últimos días de abril del 2014, Cabeza de Vaca contó que pudo esquivar a los plagiarios para escapar. Así lo público en su cuenta de Facebook. Pocos le creyeron, igual que pocos le creen ahora.
Y pocos le creen por una sencilla razón: porque no deja de resultar hasta curioso que un episodio, como el ocurrido antier, se registre precisamente en el inicio de las campañas políticas, y en el distrito donde Ismael, el hermano del Senador, es candidato a una diputación federal.
Son demasiadas coincidencias que, por lo mismo, despiertan suspicacias.
De acuerdo a la versión difundida, los escoltas se dirigían en una camioneta blindada a la residencia del Senador, para trasladarlo al aeropuerto internacional de donde volaría a la ciudad de México. En el trayecto, un comando que se movía en diez camionetas los interceptó, los maltrato, y tras confirmar que no eran “rivales”, les permitieron retirarse.
Como le decía, solamente el Senador y sus escoltas saben si el incidente fue real o un invento, pero lo que queda claro es que el panista sacara raja de la denuncia.
Y es que ante lo sensibles que estamos los tamaulipecos frente a la pesadilla de la inseguridad pública, cualquiera que se diga víctima de la delincuencia recibe casi por inercia el cobijo social.
Eso es algo que cualquier político lo sabe , entre ellos por supuesto Cabeza de Vaca. La pregunta será si eso le alcanzara a su hermano para alzarse con la victoria en uno de los distritos más competidos del estado.
EL RESTO.
Tamaulipas tiene desde ayer una Ley para la Protección de Personas que Intervienen en el Procedimiento Penal. Es una especie de ley para testigos protegidos.
En teoría el ordenamiento legal es digno de destacarse. Siempre será aplaudible que la autoridad se preocupe por brindar seguridad a quienes intervienen en los procedimientos penales, sobre todo en una época como la actual donde la delincuencia cada vez cobra mayor fuerza.
Sin embargo, la gran pregunta es si el Estado tendrá la capacidad en recursos humanos para dar esa seguridad a todos aquellos testigos que vayan a requerir del servicio.
Es cierto que la protección será solo para quienes comprueben estar en riesgo, pero pocos o muchos los que requieran la seguridad será bastante complicado para el Gobierno cumplir con esa obligación.
Ojalá y nos equivoquemos.
ASI ANDAN LAS COSAS.



