Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Quizá parezca un tema intrascendente. Pero solo parece porque no lo es. En otros países mucho más desarrollados que el nuestro, el asunto ya le habría costado el cargo a muchos funcionarios públicos, a unos por violar la ley y a otros tantos por no hacer nada al respecto.
Me refiero al desacato a esa disposición que existe en el texto de la Ley de Tránsito del Estado, que prohíbe el uso de polarizados o cualquier otro artículo que dificulte o impida la visibilidad hacia el interior.
Resulta que los primeros obligados en respetar la ley son los primeros en violarla. Le hablo de los policías y de toda una pléyade de servidores públicos que utilizan en sus unidades oficiales cristales absolutamente negros, en franca y abierta violación a la disposición legal en la materia.
Le doy el antecedente: En su sesión del 12 de noviembre del 2014, el Pleno del Congreso del Estado aprobó una iniciativa de reforma a la Ley de Tránsito del Estado, presentada por el Ejecutivo local.
El objeto de la acción legislativa, era “establecer la prohibición de la circulación de vehículos que tengan en los cristales, parabrisas o ventanas, rótulos, carteles, micas, tintes, pinturas, polarizados y toda clase de objetos que obstruyan la visibilidad del conductor; o impidan la visión al interior de los vehículos…”.
Fueron varios los argumentos esgrimidos para sustentar la reforma. Entre los más interesantes, a mi juicio, destacan el hecho de que muchos vehículos con vidrios polarizados son utilizados para realizar conductas relacionadas con delitos, y por otra parte que los autos con vidrios oscuros incrementan en un 30% las posibilidades de involucrarse en una colisión grave.
Además aporta un dato bastante relevante: el 50 por ciento de los vehículos que circulan en el estado usan polarizados o algún elemento que obstruye la visibilidad hacia dentro y hacia afuera.
Partiendo de todos esos factores, resulta evidente que la prohibición se justifica. Es una medida benéfica para la sociedad por donde se le vea.
El “pero” está en que pareciera que la autoridad misma se olvida de que una característica de toda ley es su generalidad. Eso significa que todos, absolutamente todos, estamos obligados a respetarla. Algo que muchos servidores públicos, sobre todo policías, no han entendido, no quieren entender o simplemente no hay quien los haga entender.
Resulta que a cinco meses de vigencia de la prohibición, los vehículos de las diferentes corporaciones policiales, municipales, estatales y federales, siguen usando los vidrios negros, como si quisieran decirnos que la ley se hizo para todos menos para ellos.
Incluso, en un hecho que mueve a risa, oficiales de Tránsito en los diferentes municipios del estado, se están dedicando a levantar infracciones a automovilistas precisamente por utilizar polarizados.
¿Por qué la risa? Porque esos oficiales viajan en patrullas ¡con vidrios polarizados!.
Ese es uno de los grandes problemas de nuestro México: que quienes están en los cargos públicos, pero principalmente los policías, piensan o suponen que para ellos la ley no existe, sin darse cuenta de que con ello lo único que hacen es fomentar el delito.
Ayer mismo, por ejemplo, haciendo punta en una larga fila de vehículos en un semáforo, una patrulla de Tránsito se “voló” la luz roja. ¿Qué sé imagina usted que pensamos todos los que vimos la maniobra?. Si, que si el más obligado a respetar la ley no lo hizo, pues nosotros menos. Y así fue, más de cinco conductores imitaron el paso de alto.
Así sucede con los vidrios polarizados. Si el ciudadano ve que los representantes de la ley no cumplen con el texto de la misma, pues tampoco él se siente obligado a hacerlo, y con ello se genera un círculo vicioso que es el que nos tiene sumidos en una espiral de impunidad y delincuencia.
Ojalá y nuestros Gobernantes reflexionaran al respecto e instruyeran a sus colaboradores a dejar de lado esa actitud o esa conducta de que “la ley no es para mí”. Ojalá.
ASI ANDAN LAS COSAS.
Así también refiere dicha investigación, que de acuerdo a las estadísticas los autos con vidrios polarizados incrementan en un 30% las probabilidades de estar involucrados en una colisión grave. El número es aún más alarmante si se tiene en cuenta que más del 50% del parque automotor cuenta con estos elementos, de lo anterior se colige, que desde el punto de vista de seguridad vial, el uso de rótulos, carteles, micas, tintes, pinturas o polarizados en los vidrios al obstaculizar no solo la visibilidad del conductor, sino de cualquier acción que realicen los conductores de los vehículos que transitan en la vía pública, incrementa las posibilidades de causar o participar en un accidente vial. Ahora bien, respecto a lo que refiere el promovente, relativo a que se han utilizado vehículos con vidrios polarizados para realizar conductas relacionadas con delitos, es perentorio citar que dentro de la Cuarta Reunión de la Estrategia de Seguridad Tamaulipas, se dio cuenta tal situación, así también de diversas medidas que se han llevado a cabo para dar resultado y avanzar en la estrategia de seguridad implementada para nuestro Estado, dentro de la cual se contempló una campaña para retirar los polarizados de los vehículos, derivada ésta del cumplimiento de lo dispuesto en los Reglamentos emitidos por diversos Municipios.




