Por Rogelio Rodríguez Mendoza.
Luego del accidente fatal donde un microbús segó la vida inocente de una niña de apenas 12 años de edad, alumna del primer año de la Secundaria General Uno en Ciudad Victoria, los maestros y padres de familia de esa institución educativa decidieron organizarse para evitar que la tragedia se repita.
Mi transitar es obligado por la calzada “Luis Caballero”, por lo que a diario puedo ver a hombres y mujeres, usando chaleco de color naranja fosforescente y “armados” con banderillas, protegiendo a los estudiantes en los horarios de entrada y salida de la institución.
El asunto podría parecerle intrascendente a muchos. Pero no lo es. El caso de los padres de familia de la Secundaria General Uno, es un ejemplo contundente de cómo los ciudadanos podemos resolver nuestros opios problemas sin quedarnos a esperar a que la autoridad lo haga.
Lo más cómodo es lanzar críticas al Gobierno municipal y estatal por no colocar suficientes oficiales de Tránsito afuera de las escuelas para garantizar que nuestros hijos regresen sanos y salvos a casa.
Pero no. También nosotros como sociedad tenemos responsabilidad. Es bueno si, que critiquemos la ineptitud oficial cuando la haya, pero también debemos poner nuestra parte como lo hacen los padres de familia y maestros de la Secundaria General Uno.
Ojala y que el ejemplo fuera replicado en todas las instituciones educativas del estado. Seguramente con ello se estarían salvando muchas vidas por el alto índice de accidentes viales que ocurren a diario, muchos de ellos frente a los planteles escolares.
Pero el ejemplo de organización social debería ir más allá del tema de la protección escolar. Hay una enorme gama de problemas que nos afectan como sociedad, donde la colaboración de cada uno de nosotros podría ayudar para resolverlos.
Solo le menciono otro: el asunto de los baches. Si en cada cuadra, los vecinos nos uniéramos para dedicar un día a cubrir los pozos, seguramente en poco tiempo el problema quedaría resuelto.
En materia de seguridad pública nos la pasamos reclamándole a la autoridad su incapacidad para frenar los robos, pero como ciudadanos seguimos desatendiendo las recomendaciones de proteger la seguridad de nuestras casas.
No hacemos ni lo mínimo para evitar los hurtos pero si somos buenos para exigirle a la autoridad que haga su tarea. Si usáramos el ejemplo de los padres de la Secundaria Uno, podríamos organizarnos con nuestros vecinos para diseñar una especie de red de protección en nuestra cuadra.
En suma: como ciudadanos podemos hacer mucho para lograr bastante. El día que lo hagamos seremos una mejor sociedad. Es tiempo de dejar de estar sentados esperando que el Gobierno, ya sea el federal, estatal o municipal, nos resuelva las cosas.
¿Estamos?.
ASI ANDAN LAS COSAS.




