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Desencanto prematuro.

Por ROGELIO RODRIGUEZ MENDOZA-

La luna de miel de Andrés Manuel López Obrador con quienes votaron para que fuera el próximo Presidente de la República será demasiado corta.

Y es que apenas han transcurrido ocho días desde la elección del uno de julio y ya comenzó el desencanto. Queda demostrado nuevamente que no es lo mismo ser candidato que gobernante.

Le cuento: algunas de las promesas más recurridas por el ahora Presidente electo durante su campaña política para ganarse la simpatía ciudadana, fueron: reducir el precio de la gasolina; acabar con la inseguridad pública y no usar guardaespaldas. Desde luego que hubo muchas otras, pero son estas las que más sedujeron al electorado.

Resulta, sin embargo, que todavía ni siquiera empieza el Gobierno y ya el equipo del Presidente electo ha comenzado a destruir algunas promesas de campaña con el argumento de que “eso no fue lo que quiso decir Andrés Manuel”.

Esta semana reciente, algunos de quienes integrarán el gabinete del Gobierno federal desfilaron por el noticiero de Carlos Loret de Mola. Cada uno fue exponiendo su proyecto de trabajo y con ello comenzaron a echarle hiel a la miel del romance entre Andrés Manuel y la parte de la sociedad que creyó en él.

Así, por ejemplo, Carlos Urzua, el próximo Secretario de Hacienda y Crédito Público, ha admitido que no habrá reducción del precio de la gasolina.

“No puede haber movimientos abruptos en los precios de las gasolinas”, dijo en una parte de la entrevista, y más adelante remató con un : “en términos reales no se van a incrementar (los costos de los combustibles), pero en términos nominales, sí, por la inflación”.

¿Eso prometió el hoy Presidente electo? No. Lo que aseguró en su momento fue que bajaría el precio de las gasolinas. Punto.

Ese fue el primer golpe a los lunamieleros. Luego vino Alfonso Durazo, el próximo Secretario de Seguridad Pública, para aclarar que, el fin de la inseguridad pública en el país no será de inmediato como lo ofreció Andrés Manuel. Fijo un plazo de ¡¡¡tres años!!!para comenzar a ver los primeros resultados. Otra promesa rota.

Pero Durazo agrandó más el desencanto cuando dibujo lo que será su estrategia para acabar con el “baño de sangre” en que la delincuencia tiene sumido al país.

De acuerdo a su exposición, lo primero que hará el próximo Gobierno federal será capacitar y profesionalizar a las policías del país, y al mismo tiempo emprenderá una cruzada contra la corrupción hacia dentro de las corporaciones.

¡¡¡Por favor, señor Durazo!!! Eso es lo mismo que hicieron la administración de Enrique Peña Nieto y la que le precedió, y el fracaso monumental está a la vista para cualquier rincón que voltee.

Vendría posteriormente doña Olga Sánchez Cordero, la futura Secretaria de Gobernación, para decir que siempre no será cierto aquello que ofreció López Obrador, sobre no utilizar al Estado Mayor Presidencial para que lo proteja como Presidente.

Pretextó la ex Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que es prioritario cuidar la seguridad del Presidente y que por lo tanto AMLO está analizando aceptar la protección. Una mentira más.

Resulta obvio que la reversa a las promesas del Presidente electo está justificada. Haberlas llevado a la práctica tal cual fueron planteadas durante la campaña hubiera generado consecuencias terribles para el país. No es eso lo que se critica.

En realidad lo que se pretende destacar aquí es que mucho de lo que prometió AMLO fueron mentiras. Por eso, insisto, me parece que el desencanto social llegará más pronto de lo que se suponía.

Ojala y que con todo ello el próximo Gobierno logre hacer mejor trabajo de quienes nos han gobernado hasta ahora. Es lo menos que podemos esperar.

ASI ANDAN LAS COSAS.

roger_rogelio@hotmail.com

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