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¿Incivilización de los poderosos?

274_Martin Sanchez Treviño marzo 16 2016Por Martín Sánchez Treviño

Como dice el gran libro. Hay tiempo de guerra y tiempo de paz. Y es así como la Semana Mayor inició con ataques mutuos en el mundo islámico, donde la guerra ideológica ha sido rebasada por la de las religiones. Pero más allá de que sea oriente u occidente, la Semana Mayor que tiene su inicio con el Domingo de Ramos dentro de las celebraciones de los cristianos católicos, tiene según la historia de Jesucristo, el último de los profetas para los judíos y líder de los cristianos, un final marcado por la muerte y el dolor.
Y aún cuando los creyentes cristianos se resisten a admitir las sinopsis de las historias de dolor en los pueblos y ciudades con la muerte de Jesucristo. Los hechos recientes en medio oriente, son propios para una relectura de la historia en tiempos de Jesucristo.
No obstante al rechazo de la Iglesia como institución, cada día son más los creyentes cristianos que buscan los vestigios del Jesús histórico y no solo del Cristo de la fe que han conocido por las religiones.
Aunque puede resultar una expresión reiterativa, definitivamente que el universo ha hecho de las últimas décadas, una época apocalíptica. En la que la violencia que dejan las guerras se ha convertido en uno de los principales “dogmas” del desarrollo y el crecimiento, la ciencia y la tecnología, contradictoriamente.
Pareciera que los guerreros de ayer que son los engendros de hoy, no conocieron ni han leído las lecciones que las últimas dos guerras, dejaron a la humanidad. Y aún cuando la literatura y las historias son bastas en este sentido. El espíritu de dominio y legitimación de las potencias que tienen el control del mundo, están segadas e insatisfechas.
Y cuando pareciera que las dos “bestias” comían en una misma bandeja y se ungían mutuamente, sobrevino sobre ellos el espíritu animal.
Hoy los pacifistas están rebasados y amenazados. Por cierto, los hechos ocurren a unos días de que el líder de los católicos –el Papa Francisco- visite la región del conflicto, donde el sábado fueron atacados templos católicos donde se realizan prácticas religiosas.
El mundo está y estará de luto porque sus gobernantes nos han alcanzado la civilización. No hay ni siquiera uno que haya pacificado su propia nación, pueblo o ciudad. Las sociedades de todas las latitudes están invadidas por la violencia. ¡Llámese! inseguridad, ausencia de comida, falta de empleo, corrupción de sus dirigentes, desatención médica, marginación o explotación.
Vivir en civilidad es lo que pareciera a nadie importarle. Y está cerca del alcance de los seres humanos y aunque pareciera que los animales viven fuera de ese estado, su comportamiento da muestras de lo contrario.
Por lo mismo el reto de los seres humanos sigue siendo el entendimiento. Son los malos entendidos los que han dividido familias, colonias, pueblos y ciudades enteras. De allí que los desafíos utópicos de los hombres, desde que el mundo existe, es lograr consensos y consolidar acuerdos.
Pero lamentablemente pareciera cada día que el mundo va reculando, a pesar de los avances de la ciencia, la tecnología, la literatura y las corrientes humanistas van quedando a la zaga junto con los liderazgos religiosos, cuyas instituciones fueron rebasadas desde las guerras anteriores.
Mi más sentido pésame para la familia Montoya Peña, por la pérdida irreparable de su hijo Juan Antonio. Que el Buen Dios les de fortaleza.

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