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Ediles de medio pelo

274_Martin Sanchez Treviño marzo 16 2016Por Martín Sánchez Treviño

El escenario adverso para los ciudadanos fronterizos por las acciones discriminatorias que alienta la nueva administración gubernamental, reclama el surgimiento de nuevo liderazgos en los más de 300 kilómetros de frontera de Tamaulipas con Texas. Pero hasta ahora, ninguno de los ediles de esta entidad sean de un partido o de otro han pugnado por promover acciones que reivindiquen los derechos de los migrantes, uno de los grupos vulnerables de la regiones fronterizas.
La decenas de ediles tamaulipecos, sin excepción han dado muestras de que el fenómeno migratorio es un hecho que está en la frontera mexicana y en las fronteras del mundo en general y que por lo mismo no requiere de una atención específica, no obstante que una cantidad importantes de habitantes fronterizos son de origen migrante. Ya que con esas poblaciones fue como surgieron los pueblos y ciudades fronterizas.
De hecho algunos de los 10 municipios fronterizos tamaulipecos no reúnen por la cantidad de habitantes para adquirir el nombre de ciudad. Hay municipios con una cantidad menor de habitantes que Soto La Marina, Estación Manuel, Jaumave o Hidalgo, sin embargo, tienen el nombre de ciudad, como es el caso de Nueva Ciudad Guerrero, donde la cantidad de pobladores no supera ni a Güemez, por mencionar una cabecera municipal.
Lo mismo se puede decir de otros pueblos fronterizos que tienen el titulo de ciudad, pero no las características propias y por lo mismo no han dejado de ser, como decía de Altamira el escritor y periodista Carlos F. Salinas Domínguez, “un pueblo a la orilla de la carretera”.
Lo mismo habría que decir de los ediles fronterizos? O será necesario justificarlos, para decir que son el resultado de un entorno social, en el que han perdido la sensibilidad a la problemática de las regiones, en las que están en juego los derechos fundamentales de las personas, que están en tránsito, como son los migrantes que lo mismo arriban de los 31 estados de la república mexicana, donde también carencia de empleo, que de países centro y sudamericanos.
Aunque lo cierto es que en este mundo todos somos extranjeros, pero sobre todo migrantes. Un asunto que no dejado de estar vigente al menos en esta entidad desde hace casi un siglo, cuando la mano de obra mexicana, suplió la falta a los norteamericanos porque estos fueron enviados a la primera y la segunda guerra mundial.
También es verdad que una cantidad de los capitales de la frontera tiene su origen en el contrabando y otras prácticas nocivas para la economía fronteriza, pero tambipen hasta cierto punto se justifican porque son lo propio de esas regiones. Pero que lo mismo hay una literatura y una cultura.
Lo que no deja de sorprender es que en regiones como la Ex Hacienda La Sauteña, ahora Río Bravo, hayan proliferado liderazgos enfermizos, a pesar del antecedente de haber sido una región próspera, de trabajo intenso y productiva, orgullo de sus habitantes y admiración de otras poblaciones fronterizas.
Desde hace décadas la región de Río Bravo, en particular Progreso es uno de los sitios fronterizos preferidos por los “Winter Texans”, turista texanos que dejan una derrama importante para esa región.
Pero lo que definitivamente echa por la borda ese escenario de bonanza y prosperidad, son los presidentes municipales que ha tenido la Ex Hacieda La Sauteña en los últimos años, de los cuales no escapa Juan Diego Guajardo Anzaldúa. Lamentable, porque tuvo un buen hermano excepcional que también fue edil de Río Bravo y que se caracterizo por ser entrón y frontal, pero sobre todo su mayor obra fue pugnar por el desarrollo de esa región, como fue Juan Antonio.
Juan Diego en contraparte, un edil de medio pelo, que alienta las discordias e invoca el retraso de esa región pujante, fundado en mezquindades que ni a su ego satisfacen. Ojalá los ciudadanos riobravenses saquen la casta, se convenzan y rectifique, para reencontrar el rumbo del crecimiento y el desarrollo del potencial de ese municipio.

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