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María del Rosario se queda con la plata en Río 2016

RÍO DE JANEIRO.

El taekwondo mexicano tiene que volver a agradecer la existencia de María del Rosario Espinoza Espinoza, la mujer que más triunfos le ha dado en Juegos Olímpicos.

Con el segundo lugar en Río 2016, la sinaloense completó tres preseas en sendas ediciones helénicas consecutivas (oro en Beijing 2008, bronce en Londres 2012 y plata en Río 2016) para igualar lo hecho por Joaquín Capilla, aunque el legendario clavadista cosechó cuatro en tres justas.

No puedo dimensionar lo que eso significa, pero estoy muy contenta de que tendré la medalla colgada al pecho”, señaló María, mujer de pocas palabras y extensos resultados.

El histórico clavadista se agenció cuatro medallas entre 1948 y 1956, pero desde entonces nadie había logrado llegar al podio en tres juegos en fila. María Espinoza lo hizo ayer, a los 28 años y con un deporte que es radicalmente distinto al que ella encontró en sus primeros años de competidora. Ahora hay petos electrónicos y un área de combate octagonal, además de rivales gigantonas que le sacan 15 centímetros de ventaja, como la china Zheng Shuyin, quien se colgó la presea áurea.

Mira aquí cómo marcha México en el medallero de Río 2016.

“Yo quería la medalla de oro”, dijo ayer la sinaloense, luchadora incansable que supera las limitaciones técnicas y tácticas con una estrategia de contragolpe y los ataques de puño. “Estoy contenta, pero no satisfecha, quería hacer un combate distinto, pero la china es muy complicada”, admitió Espinoza, con el rostro adusto.

La jornada fue de suspiros y nervio desde la mañana. Primero derrotó con serenidad a la filipina Kirstie Alora por 4-1, pero luego sufrió para superar en punto de oro a la marroquí Wiam Dislam y por superioridad a la estadunidense Jackie Galloway.

Instalada en la final, el reto era la china Zheng Shuyin, con quien llevaba tres entrenamientos… en todos María había salido derrotada, así también ocurrió ayer por 5-1. Y más allá. La asiática es la misma que en 2010, en los Juegos Olímpicos de la Juventud, derrotó en la final a la mexicana Briseida Acosta.

Siempre se me complica, pensé hacer un combate un poco más cerrado, pero no lo pude conseguir”, se resignó la sinaloense, la mujer que por segundos Juegos Olímpicos salva al taekwondo, siendo la única en sumar medalla.

Su historia en el taekwondo comenzó a los 16 años, cuando se hizo de un lugar en la selección para acudir al Panamericano de la Juventud en 2003.

Esta disciplina es parte del programa olímpico desde Sidney 2000, y siempre México ha estado en algún podio. María del Rosario lo ha hecho ya tres veces, con lo que iguala a la norcoreana Hwang Kyung-Seon (ganadora de dos oros y un bronce entre Sidney 2000 y Londres 2012) como las máximas ganadoras de medallas en Olímpicos.

Espinoza y su medalla de plata fueron la estrella de la jornada, con una porra inmensa en la Arena Carioca 3 que le provocó la sonrisa hasta que subió al podio. “Ahora vamos a descansar, hay que tomar vacaciones y veremos después”, dijo sobre su futuro, lo que está claro es que en poco tiempo el taekwondo mexicano la va a extrañar.

La revancha se presentó de inmediato
En la premiación de María Espinoza hubo otro toque de mexicanidad. Fue Jackie Galloway, una debutante olímpica de madre mexicana que defendió la bandera tricolor durante sus épocas como juvenil y luego decidió jugar sus cartas por Estados Unidos. Ayer fue bronce en su debut olímpico.

Llegar a Juegos Olímpicos y ganar una medalla es algo maravilloso, es un buen impulso para regresar por más”, dijo tras asegurar uno de los dos terceros lugares que se premiaron. “México me brindó una gran oportunidad, luego la decisión fue sencilla porque se trataba de estar con mi familia, ir a la escuela y tener a mi padre de entrenador”, aseveró.

Galloway fue derrotada por superioridad por María Espinoza en la ronda semifinal, con lo que la mexicana aseguró su tercera medalla en unos Juegos Olímpicos. “Fue un combate muy cerrado, terminamos 0-0 hasta el punto extra y después ya fue una decisión de los jueces, no estaba en mis manos”, dijo.

En la final de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, la estadunidense derrotó a Espinoza. Ahora, en la competencia más importante, triunfó María.

De toda época; María se supo adaptar
A la mujer más exitosa en la historia de los deportes de contacto de México no le gustan los golpes en la cara. Por eso María Espinoza, ahora triple medallista olímpica, declinó practicar boxeo y se decantó por el taekwondo. Muchos años después, el deporte de México se lo agradece.

A María le gusta el peto azul sobre el rojo, le emocionan los retos, y valora los sacrificios en el deporte y en la vida. Lee libros antes de las competencias importantes y recuerda siempre que su madre le dice que debe tratar bien a la gente.

Esa personalidad se mantiene desde hace años que salió de La Brecha, Guasave, Sinaloa, para ser seleccionada nacional. Su primera competencia fue precisamente en Río de Janeiro, donde ganó el Campeonato Panamericano de 2003. Luego se sumaron el Mundial de Beijing 2007 y los Panamericanos de ese mismo año en Río.

Con José Luis Onofre como entrenador, Espinoza era una competidora temible, infranqueable y concentrada que se llevó el oro olímpico en 2008. Pasó pronto de la gloria al heroísmo, cuando los resultados no se dieron y, apoyada por la Conade que dirigía Bernardo de la Garza, se separó de la selección para entrenar en solitario bajo las órdenes de Pedro Gato.

Ya en la era de los petos electrónicos, él le enseñó que el puño podría ser un arma fulminante; ayer le ayudó a ganar dos peleas. Espinoza y Gato lucharon contra un sistema de venganza protagonizado por la Federación Mexicana de Taekwondo que dirigía Juan Manuel López. María salió avante y ganó el bronce en Londres 2012.

Cansada de remar contracorriente, María volvió a ser parte del grupo para este ciclo, ahora bajo las órdenes de Young In Bang.

Cuando estaba a punto de viajar a Beijing 2008 se acercó al muro de los medallistas olímpicos y le llamó la atención el nombre de Joaquín Capilla con podios en tres ediciones. Desde ayer, María Espinoza ha logrado ese nivel.

Ya son dos con éxitos en tres ediciones
El legendario clavadista Joaquín Capilla ya está acompañado.

Con la plata ganada ayer por María del Rosario Espinoza, la sinaloense se convirtió en el segundo deportista mexicano en ganar medallas en tres diferentes ediciones de Juegos Olímpicos… la primera mujer.

Capilla, quien nació en la Ciudad de México el 23 de diciembre de 1928, logró ganar cuatro medallas en las ediciones de Londres 1948, Helsinki 1952 y Melbourne 1956.

Su primera presea fue un bronce en la plataforma de 10 metros en Londres 1948, mientras que en Helsinki obtuvo la plata en la misma categoría; todo esto a pesar de su pánico a las alturas. “Hay que educar a los hijos de tal manera que sepan vencer el miedo… vencerlo por ellos mismos, sin ayuda de nadie”, decía.

Para Melbourne, Capilla, entonces de 27 años, ganó su primera medalla de oro en la plataforma, además de que ganó otro bronce, pero en trampolín.

Un año antes de su fallecimiento (el 8 de mayo de 2010), Capilla ganó el Premio Nacional de Deportes por su brillante trayectoria. Es considerado uno de los mejores atletas en la historia de México.

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