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Riqueza que empobrece.

Por Rogelio Rodríguez Mendoza.

“Este año se invertirán en el campo de Tamaulipas alrededor de cinco mil millones de pesos” anunció eufórico y orgulloso el delegado estatal de la Sagarpa, Eduardo Mancilla Gómez, el pasado martes en el Centro de Excelencia de la UAT.

Ante funcionarios del sector agropecuario de los tres órdenes de Gobierno, y líderes de organizaciones de productores, el funcionario enumero cada uno de los programas de subsidio con los que la federación y el estado apoyarán al campo tamaulipeco en el 2015.

El discurso se escucha perfecto. Desde luego que cinco mil millones de pesos fluyendo hacia el campo no es cualquier cosa.

Sin embargo, salta una pregunta ¿Por qué siendo Tamaulipas uno de los estados con mayor riqueza agropecuaria, sigue padeciendo tanta pobreza en el campo?.

Es una interrogante que ha estado ahí desde décadas sin que nadie la pueda responder. No es entendible, por ejemplo, que siendo nuestra entidad la primera en producción de sorgo con casi tres millones de toneladas al año, la tercera en citricultura y en exportación ganadera, y de las más importantes en la actividad pesquera, el rostro de la pobreza siga ahí asomándose entre los ejidos y rancherías.

Dicho de otro modo, esa riqueza natural no se materializa en las familias campesinas, porque si uno va a los ejidos no ve desarrollo, no percibe avances.

¿Qué ha fallado? Es algo que seguramente solo los expertos podrán responder, pero el sentido común y las raíces rurales que nos vinculan al campo, nos dicen que el gran problema del campo es que esa riqueza natural está mal distribuida.

Solo son unos pocos los que se benefician de ese potencial agrícola, pecuario y pesquero. Son unos cuantos los que se han enriquecido y se enriquecen, mientras que el autenticado campesinado, los que hacen producir las tierras, siguen sumidos en su pobreza.

Desde mi perspectiva lo que ha fallado son las políticas públicas del sector agropecuario. Mientras los subsidios sigan privilegiando a los que más tienen y relegando a los más necesitados, entonces esa balanza distributiva del campo seguirá totalmente fuera de equilibrio.

Es un desequilibrio que urge acabar. El Gobierno en sus tres órdenes debería reparar en esa necesidad, porque de no hacerlo, a la vuelta de pocos años, el campo se quedará sin gente.

Y no es porque los campesinos no quieran seguir en su actividad. Simplemente, no hay quien aguante el hambre.

EL RESTO.

El legislador Francisco, “Quico”, Elizondo Salazar, asumió éste miércoles la coordinación de los diputados locales del PAN.

En su estreno ante la prensa, el legislador aseguró que el cambio de mando en la bancada no implica riesgos de división entre sus integrantes, sobre todo porque cuenta con el respaldo de su antecesor, Oscar Enrique Rivas Cuéllar.

Hasta ahí todo está bien. El único “pero” es que el matamorense lleva como segundo de a bordo, en calidad de vicecoordinador, a Francisco Javier Garza de Coss.

¿Y? pues resulta que Garza de Coss tiene suspendidos sus derechos partidistas desde hace más de un año.

¿Se habrá olvidado de ello el Comité Directivo Estatal panista?.

ASI ANDAN LAS COSAS.

roger_rogelio@hotmail.com

 

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